MIRADA IMPERTINENTE

 Columna de José da Cruz

 25 de Noviembre 2001

 

 CRISTOBAL COLON BUSCANDO INFORMACION

 

Un figón en Barcelona, una posada marsellesa o un encuentro en la piazza de alguna ciudad italiana es el escenario. Cristóbal Colón estaba buscando información. Quería comprender el mundo, preparar su salto al futuro con las mayores garantías.

—El mundo es redondo. Por el oeste llegaré al este.

—Poco seso tienes, genovés, con eso de que el mundo es redondo. Es imposible viajar hacia el poniente sin caer en el abismo.

—Son leyendas.

—Los sabios de la Iglesia han demostrado con hartura que es imposible. Hasta muchos paganos, que Agustín nos enseñó a comprender, lo sostenían.

—Algunos opinaban lo contrario.

—¡Joder! Siempre hubo saberes malignos y herejes.

—He hablado con marinos escoceses. Ellos han visto las islas de San Brandán y Man Satanaxia. Hay tierras en medio de la mar océana.

—¡Ilusiones del Maligno! Vascos y britanos lo dicen: son engañifas para hundir los navíos de quienes como tú, infeliz, quieren desafiar las leyes y el entendimiento. La alzada mano del diablo, esos dedos altos como los Pirineos, son garfios que encerrarán tu bajel.

—Hay que verlo.

—¡Válgame Dios! No eres un pez, Cristóbal. El mar, más allá de las Azores, es reino de monstruos. Sé pío y respeta los límites que Nuestro Señor ha impuesto.

Bueno, el resto de la historia lo conocemos. Desde aquel tiempo han cambiado completamente las maneras de buscar información y procesarla. Hoy la atención se centra en Internet. En los millones de sitios y páginas disponemos de un océano de datos tan extenso y desconocido como aquél que Colón quería atravesar.

Por otra parte contamos con otra herramienta: el método científico. Siglos de experimentación, leyes establecidas y el desarrollo de mecanismos de análisis, generan garantías. Nuestra realidad está medida, pesada y descrita cien veces. Aquellos horizontes cuya posición no podía establecerse han sido iluminados por el Saber, así, con mayúscula.

Una de las fuentes más confiables, por su seriedad y la variedad de recursos humanos y económicos de que disponen, son los organismos internacionales. Quien quisiera trazar un mapa y navegar en el futuro puede buscar su rumbo por allí.

Un ejemplo es el PNUD, Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas. Lean uno de sus tantos informes sobre la lucha contra la pobreza, aparecido tiempo atrás,  en http://www.undp.org/povertyreport/. Resumen: hay que invertir en políticas sociales, repito, invertir en políticas sociales, y la pobreza disminuirá. Por la época en que salió, también otra respetada usina de ideas, el Banco Mundial, publicó otro informe firmado por Dollar (así se apellida) y Kraay. Véalo en www.worldbank.org/research/growth/pdfiles/growthgoodforpoor.pdf. Dollar y Kray dicen que el crecimiento es bueno para los pobres pero que nada indica que las políticas sociales tengan incidencia alguna.

Son dos informes sesudos, serios, influyentes. Para el lector común, uno anula al otro. ¿Qué elegiremos? ¿Ir y ver con ojos propios cómo surge San Brandán de entre las olas o quedarnos sacudiendo la cabeza en la mesa del boliche, convencidos de nuestra propia sensatez y cordura? A veces pienso que la edad media está lejos de haber terminado. No me consuela.

José da Cruz es analista de información en D3E (Desarrollo, Economía, Ecología y Equidad América Latina).

 

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