MIRADA IMPERTINENTE

 Columna de José da Cruz

 12 de Agosto 2003

 

ALABANZA DEL ESPACIO ESCASO

Cuando alguien piensa si en realidad es así aquello que decimos que es así, puede suceder que su conclusión, como describía Marx, bañe de nueva luz nuestra comprensión del mundo. Mi ejemplo favorito de una de estas conclusiones reveladoras es una investigación de los años sesenta del siglo pasado. Un geógrafo inglés, Cowan, se preguntó cuánta superficie necesita realmente una persona para realizar las actividades más comunes, es decir, cuánta superficie ocupa filosofar, hacer pan, bailar, vender tornillos, jugar fútbol o producir.lechugas.

Cowan puso manos a la obra y confeccionó un listado de procesos y a cada uno le adjudicó una dimensión en metros cuadrados. Una vez procesados los datos concluyó que, si bien algunas actividades exigían mucho espacio, la mayor parte de todas las actuaciones humanas se realizan en unos quince metros cuadrados. Es decir, que una habitación menos que mediana abre infinidad de posibilidades.

Esto nos lleva de inmediato a una reflexión: si la superficie necesaria es tan poca ¿no habría que repensar o reenfocar la planificación? A lo mejor no se necesita prioritar enormes y costosos proyectos industriales o comerciales; a lo mejor la mayoría de los ciudadanos se vería beneficiada por múltiples iniciativas con pocos requerimientos. Tal vez hubiera que incluir en las ciudades construcciones multiuso, de fácil acceso y costo, para fomentar este tipo de acciones. El reciclaje de fábricas abandonadas podría ser una solución, siempre que albergase muchos locales mínimos y baratos. En las experiencias realizadas, rara vez se apostó a miniespacios, pero en un mundo donde el trabajo significa cada vez más el autoempleo, una inversión así no estaría tan mal.

Además, así como Cowan razonó sobre las superficies, ¿qué pasaría si alguien hace cálculos similares, pero sobre el capital? No sería de extrañar que llegásemos a conclusiones parecidas. Sospecho que la grandísima mayoría de los emprendimientos pueden iniciarse con muy poco capital; y si comparamos tales iniciativas con inversiones transnacionales, con extremadamente poco capital. Con espacio y préstamos mínimos y baratos, disponibles masivamente, profundizaríamos la democracia, moveríamos los engranajes económicos y abriríamos una ventana hacia la utopía. Sería una utopía de quince metros cuadrados, pero es más que suficiente.

 

  José da Cruz es analista de información en D3E (Desarrollo, Economía, Ecología y Equidad América Latina).

 

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