MIRADA IMPERTINENTE

 Columna de José da Cruz

 26 de Junio 2005

 

URUGUAY Y EL AGUA

 

Todo el mundo repite que las próximas guerras tendrán como causa el dominio sobre el agua. Sin embargo muchos investigadores sostienen que la evidencia histórica demuestra otra cosa: los conflictos sobre agua casi sin excepción se han resuelto mediante negociaciones. Entonces, ¿por qué hablar tanto y con tanta insistencia sobre esas hipotéticas guerras hídricas, si se puede decir así?

¿Será que hay fuerzas dispuestas a apropiarse del agua sin negociar con nadie? Para eso necesitan arrebatar las posibilidades de acceso, para eso tendrán que guerrear, para eso tienen que preparar a la opinión pública. No hay mejor forma de hacerlo que afirmar, permanente e incansablemente, que las próximas guerras serán por el agua. Si será así, es porque está planificado: las futuras guerras por el agua ya las decidieron quienes se aprontan a ser sus vencedores. Los medios de masas, la credulidad y la ignorancia harán el resto; ya lo están haciendo. Pregúntele a cualquier persona sobre el tema y es probable que responda que sí, que las próximas guerras serán por el agua, como si fuera una fatalidad.

Uruguay, como primer país en el mundo, integró a su constitución el principio de que el manejo del agua y el saneamiento son cuestiones nacionales e inalienables, de manera clara y explícita. Esto no se logró en conciliábulos parlamentarios, sino mediante el triunfo del plebiscito del 31 de octubre pasado, con el 64 por ciento de los votos emitidos. Uruguay, de este modo, va en contra de todo lo que pregonan las empresas transnacionales y el Banco Mundial, gran motor universal de la privatización del agua, privatización también apoyada con eufemismos, remilgos y mohines de asco por los organismos de Naciones Unidas, y sin ninguna cortapisa por un montón de gobiernos nacionales.

Este pobre país no es un país pobre; es más, en agua, Uruguay es un país rico. La activista Maude Barlow, que habla de estos problemas en su conocido libro Oro Azul, dijo en Montevideo que todo el mundo iba a estar pendiente del resultado de esta votación, y que el 31 de octubre los ciudadanos del mundo interesados en el agua se sentirían uruguayos. Pues bien, la iniciativa plebiscitaria contra la apropiación privada del agua fue aprobada y en Italia, según se difundió hace poco, habría fuerzas que quieren llevar adelante una iniciativa similar. Tal vez el “mal ejemplo” cunda…

Todos hemos visto lo que le sucedió a Irak por tener petróleo, petróleo que otros consideran suyo. ¿Uruguay tendrá que prepararse para resistir una invasión, en la próxima guerra del agua? Recordemos que cuando los ingleses invadieron Buenos Aires a principios del siglo XIX fueron combatidos echándoles agua hirviente. Ahí hay una lección histórica de la que podemos aprender. Agua tenemos; deberíamos cambiar la matriz energética para asegurarnos el combustible para calentarla.

  José da Cruz es analista de información en D3E (Desarrollo, Economía, Ecología y Equidad América Latina).

 

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