
| FORO SOCIAL MUNDIAL - PORTO ALEGRE 2005 |
Los
debates abiertos del Foro Social Mundial
Eduardo
Gudynas
El Foro
Social Mundial terminó pocos días atrás, celebrando la presencia de al menos
155 mil personas de 135 países en Porto Alegre. Pero de alguna manera, el Foro
sigue presente: es el tiempo de los balances y de los debates sobre los pasos a
dar hacia el próximo encuentro.
Entre esos balances hay
varios aspectos positivos a subrayar. La organización fue mejor que en el
anterior encuentro en Porto Alegre, se dispuso de un programa de actividades, la
ubicación de las tiendas y lugares de encuentro a lo largo de la costa del Río
Guaíba fue acertada más allá de la terrible conspiración del sol del mediodía,
el ambiente fue siempre de fiesta, la variedad de actividades fue enorme y se
confirma que el FSM sigue atrayendo mucha gente.
Hubieron, es cierto, algunos
problemas coyunturales, como las largas colas para obtener los programas, las
actividades canceladas, o el anuncio de relevantes personalidades que nunca
llegaron. Los participantes superaban estos problemas con perseverancia y humor.
Otras dificultades van más allá de la organización del FSM, como la exagerada
inventiva de los taxistas para encontrar siempre el camino mas largo entre dos
puntos cercanos, o la palpable competitividad capitalista que hacía subir el
precio del agua helada a medida que nos acercábamos al mediodía.
Denuncias, diagnósticos
y propuestas
El volumen de actividades
que realmente tuvieron lugar seguramente superaron el millar, incluyendo mesas
redondas, muchos talleres, muestras de videos o actividades culturales
participativas desde la danza al teatro. Primaron los encuentros volcados en el
diagnóstico de la situación actual y la denuncia. Sin duda eran la mayoría, y
eso en sí mismo no es necesariamente algo negativo ya que en nuestra
cotidianidad vivimos bombardeados por los que sostienen que el orden actual es
muy bueno y los problemas apenas constituyen defectos indeseables, por lo que un
baño de realidad durante una semana es bienvenido.
En ese terreno el FSM
siempre ha sido un éxito. Allí hay un muestrario de todo lo que hoy se quiere
ocultar, desde la segregación racial que persiste en las ciudades hasta la
destrucción de los bosques nativos para extraer petróleo. Pero después de las
denuncias son necesarias las propuestas. Esa necesidad se mantiene como una
fantasma que siempre se escapa desde el FSM 2002, y que tampoco se materializó
en la presente edición. En esta ocasión se apostó a la idea de un
"mural" con propuestas concretas presentadas desde los talleres. La
acogida fue modesta, y fue esencialmente una repetición del "árbol"
de iniciativas realizado en Porto Alegre en 2003.
Después de tantos esfuerzos
se debería admitir que en el Foro existen limitaciones para avanzar en
propuestas concretas de acción que alcancen el consenso entre un número
elevado de participantes. Por cierto que en los talleres hay muchas propuestas
específicas, como por ejemplo nuevas prácticas para el café orgánico o
metodologías precisas para el reciclaje de residuos urbanos. El problema surge
cuando se quiere pasar de algunos de esos puntos específicos a grandes
programas que abarcan sectores completos; por ejemplo pasar de un cultivo específico
a una alternativa para todo el desarrollo agropecuario. También es cierto que
hay muchos reclamos amplios, como la demanda por el pleno empleo, y que una vez
aceptados por todo el mundo la cuestión pasa a ser cómo alcanzar esa meta. Las
propuestas sectoriales necesitan de un análisis detallado, con rigurosidad y
tiempo, lo que no siempre es fácilmente alcanzable en el ambiente de fiesta en
el FSM.
Reconociendo esas cuestiones
deberíamos preguntarnos si es necesario que el FSM sea un espacio de elaboración
de alternativas concretas. A mi juicio esa tarea difícilmente puede conseguirse
en un encuentro con decenas de miles de personas, y posiblemente no tiene mucho
sentido seguir insistiendo en esa cuestión. En aquellos talleres en que eso
sucede, bienvenido sea, pero más allá de ese objetivo parecería que el Foro
cumple con mucho mayor éxito otra misión: revelar los aspectos escondidos de
la globalización actual ofreciendo un abanico diverso de una sociedad civil que
usualmente está oculta.
Las dimensiones de la política
Otro de los grandes temas de
controversia en el FSM fueron las relaciones con los políticos. ¿Cuáles son
las ventajas, y las desventajas, de contar con Lula da Silva o Hugo Chávez como
estrellas destacadas? Para avanzar en este camino me parece indispensable como
primer paso clarificar mi posición: estoy en contra de la participación de políticos
profesionales de los partidos políticos en el Foro. En el FSM 2003 discrepé,
junto a muchos otros militantes, con la presencia de Lula da Silva y de Hugo
Chavez; pero también cuestioné la "doble" medida de los
organizadores de Porto Alegre al darle el beneplácito oficial a Lula mientras
se dejaba en un segundo plano a Chávez. De la misma manera, en este FSM 2005,
no me pareció adecuado que un evento organizado por la sociedad civil para la
sociedad civil, termine atendiendo los discursos de dos presidentes, cualquiera
de los cuales dispone de más de un espacio para hablar. Tampoco debe dejarse de
decir que exactamente esa misma independencia se encuentra en la carta de
principios del FSM.
El fundamento de mi oposición
tiene que ver con el papel de la sociedad civil, y en especial con la construcción
de una "política ciudadana", que mantiene aspectos esencialmente
distintos a la acumulación que realizan los partidos políticos. La imagen de
la estructura del PT reclutando militantes, regalándoles camisas estampadas, y
alquilando autobuses para que escucharan a Lula en el Gigantinho explican esas
diferencias con las prácticas tradicionales de los movimientos sociales.
Una vez aclarado ese punto,
entiendo que existen otras posturas que celebran la presencia de ciertos políticos
y consideran que es un hecho positivo para el Foro. Es más, algunos amigos ya
me han retrucado que la multitud que recibió a Hugo Chávez es un ejemplo de
las sinergias positivas entre el "mundo partidario" y el "mundo
social". En efecto, existen muchos actores claves en la organización del
FSM que apuestan en ese sentido y son los que promueven que el próximo
encuentro del 6 para América Latina se realice en Caracas (Venezuela). En tal
caso, nadie puede dudar que el uso partidario del evento se acentuará. Tampoco
puede olvidarse que en el discurso de Chávez en Porto Alegre hay puntos que
muchos compartirían, especialmente aquellos que aluden a la unidad
Latinoamericana, pero también afirmaciones preocupantes como sus alabanzas a
Vladimir Puttin de Rusia.
La defensa del vínculo íntimo
con el espacio de la política partidaria se basa en defender la idea que el FSM
tiene un sentido político, y que ese sentido es identificable y caracterizable.
Es obvio que esa posición encierra la debatible concepción que alguien
identifica ese "verdadero" sentido político del Foro, y logra
separarlo de otros sentidos que quedarían en segundo plano; habría "un
sentido" que una cierta "vanguardia" ilustra a las
"masas" foristas. Bajo esa idea, muchas propuestas quedarán por el
camino, y todo dependerá de quiénes determinen ese sentido primario.
Pero la posición ligada a
la política partidaria, sea desde organizaciones formales como desde las
informales, están orientadas a obtener mayorías electorales para lograr el
control del Estado, donde las organizaciones ciudadanas son vistas como
funcionales a ese proyecto de acumulación partidaria, cuya meta esencial es
ocupar el gobierno para desde allí iniciar los cambios prometidos.
Sin embargo, la marcha de
los movimientos sociales es diferente ya que sin duda son políticos, pero el
cambio social se hace desde una práctica política constante. Por ejemplo, las
redes temáticas de ONG no postulan obtener el control del Estado para iniciar
cambios, sino que trabajan por esos cambios aquí y ahora. Pero además, por lo
general sus prácticas políticas son diversificadas, no son homogéneas, no
invocan a un "programa partidario" y no existe la "disciplina
partidaria". Esto no implica desconocer o rechazar el tránsito que muchas
personas realizan desde las prácticas sociales de los movimientos hacia
organizaciones político partidaria, sino que subraya que esos dos espacios, más
allá de sus superposiciones, poseen dinámicas y estructura diferentes.
Las agrupaciones políticas
tienen sus propios foros de convocatoria, e incluso pueden crear nuevos
encuentros. Por ejemplo, nada impide que la coordinación de la izquierda
partidaria de América Latina, el "Foro de Sao Paulo", se pluralice y
permita una participación más amplia y diversificada de los movimientos
sociales. La cuestión es si tiene sentido convertir al Foro Social Mundial en
ese tipo de espacio sin destruir su propia esencia ciudadana y pluralista. A mi
juicio avanzar en ese sentido conlleva el grave riesgo de favorecer una
corriente de opinión sepultando a muchas otras, y por lo tanto nos acercaría a
la desaparición de la propuesta original del Foro.
Independencia de Davos
Defendiendo la misma idea de
independencia y espacio propio para los movimientos sociales, la idea de
establecer mayores lazos formales con el Foro Económico Mundial de Davos (FEM),
encierra también el peligro de una pérdida de autonomía.
El FSM nació como una
alternativa al FEM, y por ahora desde el mundo de las finanzas o desde el G-8 no
hay ninguna pista que tome en serio las denuncias que se repiten desde Porto
Alegre. La autoasignación de Lula de Silva como nexo entre uno y otro foro
corre por su cuenta, y en realidad viola incluso la carta de principios del FSM.
La situación se complica más al conocerse que algunos miembros del comité
organizador de Brasil estarían dispuestos a reunirse con los responsables del
foro de Davos para discutir puntos en común.
Organizadores,
organizados y desorganizados
En las cuestiones de la
independencia partidaria, en la independencia de Davos, la posible selección de
la sede Caracas, y en otros temas, una y otra vez aparece el papel de los comités
que dirigen el proceso, por un lado el Comité Internacional y por el otro la
Comisión Organizadora de Brasil, así como las relaciones entre esos dos
cuerpos.
Es necesario advertir que
hay una relación asimétrica entre el amplio conjunto de foristas y esas dos
comisiones claves. En realidad la inmensa mayoría de los participantes del FSM
no tienen mucha información sobre esas comisiones, y a pocos les preocupa, ya
que ellos concurren al evento a realizar sus propias actividades más allá de
las sugerencias de los comités. De la misma manera, defender la hipótesis que
el Comité Internacional representa la enorme diversidad ciudadana del FSM,
significa forzar mucho las ideas. Incluso la propuesta de una "red
internacional de movimientos sociales" es por cierto exagerada hasta ser
casi peligrosa al presuponer mecanismos perfectos de representación y delegación
desde las organizaciones ciudadanas a unas pocas organizaciones e instituciones.
Los miembros del Comité Internacional también están atrapados en esa relación
asimétrica ya que tampoco tienen un conocimiento de todos los movimientos
sociales; apenas conocen algunas expresiones dentro de sus propias áreas de
trabajo.
Sin embargo esos comités
ostentan poderes en terrenos claves tales como elegir el lugar de la próxima
sede, determinar sus ejes temáticos e incluso diseñar aspectos sensibles como
la distribución espacial de los talleres (un asunto que no es menor ya que
usualmente las organizaciones amigas del comité organizador local tienden a
recibir las mejores ubicaciones). Una y otra vez cae sobre esta gran estructura
organizativa la sombra de esas asimetrías que se resuelven apelando a jerarquías
y subordinaciones; una y otra vez asoman los personalismos de algunos "líderes".
Seguramente muchos de estos problemas son menos agudos que en organizaciones
convencionales, pero es necesario contar con mecanismo más efectivos para
superarlos. Frente a esta problemática, la decisión de descentralizar el Foro
puede ser muy buena, ya que entonces cada comisión organizadora regional podrá
atender más atentamente las demandas de su región.
De la misma manera, otros
claroscuros son evidentes entre los participantes. En ese sentido se mantienen
las dificultades para fortalecer las relaciones horizontales dentro de
movimientos y en especial, entre los movimientos. En la presente edición del
Foro se propuso un mecanismo de "fusión" de los eventos propuestos
(las organizaciones que registraron talleres contaron con un período de tiempo
para contactar a convocantes de talleres similares y eventualmente agrupar las
propuestas, con la idea de reducir el número de actividades y potenciar los
esfuerzos y la audiencia). El proceso de "fusión" tuvo un resultado
incierto. Si bien no hay una evaluación oficial publicada por la Comisión
Organizadora brasilera, las consultas que he realizado indican que el
agrupamiento de actividades no funcionó apropiadamente. Hasta donde puede
verse, la inmensa mayoría de ONG, y en especial las grandes organizaciones,
convocaron a sus propios eventos en forma solitaria o en grupos que estaban
conformados con anterioridad, y no aceptaron las "fusiones".
Los agrupamientos se dieron
entre conjuntos de organizaciones que ya mantienen relaciones horizontales, en
algunos casos articuladas alrededor de una campaña de acción de larga data
(por ejemplo, contra la deuda externa) y otras más recientes (es el caso del
tema migratorio). Pero también se padecen limitaciones, tal como ilustran las
dificultades en fusionar los actos. Allí donde no existen afinidades previas,
se mantiene una cierta distancia entre las ONG, en algunos casos incluso una
indiferencia. Usualmente no se cae en enfrentamientos; aunque lamentablemente un
hecho de ese tipo tuvo lugar en un taller sobre la problemática de la soja
cuando algunos integrantes de una organización de estudios rurales de Argentina
atacó la intervención de un colega brasilero para luego impedirle hablar; un
hecho rarísimo y que por suerte parece no haberse repetido en el resto del Foro
donde realmente prevaleció el respeto a la diversidad. Por lo tanto es
necesario reconocer que buena parte del FSM ofrece como aspectos positivo una
enorme diversidad con superposiciones variadas, pero también debe admitirse que
todavía hay mucho trabajo que hacer para lograr mejores coordinaciones.
Esta diversidad de posturas
significa también que la articulación entre movimientos es todavía más
complicada. Incluso, en el reciente Foro de Porto Alegre pueden haberse
acentuado las distancias entre algunos nuevos y viejos movimientos sociales (el
caso más evidente es la creciente distancia entre la central sindical de
Brasil, la CUT, y algunos movimientos ciudadanos de Brasil y la región). Este
Foro perdió en esa diversidad y complementación si se lo compara con el Foro
Social de las Américas (Quito, 2004), donde la presencia indígena y campesina
fue mucho más fuerte.
El futuro del FSM
Los actos del Foro han
quedado atrás; las marchas por las calles de Porto Alegre se han cumplido con
éxito, pero ahora se abre una nueva caminata hacia el próximo encuentro
ciudadano del 2006. La tarea es sin duda compleja, y el debate está abierto, lo
que es ya un signo de vigor. Más allá de los claroscuros del FSM, sin duda
sigue siendo el espacio privilegiado para que miles de personas puedan dar un
vistazo a los otros mundos posibles.
E.
Gudynas es analista de información en D3E (Desarrollo, Economía, Ecología,
Equidad - America Latina). Publicado el 7 de febrero de 2005 conjuntamente en
globalizacion.org y La Insignia. Se permite la reproducción siempre que se cite
la fuente.